20131013


No existe substituto para la verdad. 2Y la verdad hará que esto resulte evidente para ti a medida que se te conduzca al lugar donde has de encontrarte con ella. 3Y se te conducirá allí mediante una dulce comprensión que no te puede conducir a ninguna otra parte.UCDM

     

20131011

Para el ego lo caritativo, lo correcto y lo apropiado es señalarles a otros sus errores y tratar de “corregirlos”. Esto tiene perfecto sentido para él porque no tiene idea de lo que son los errores ni de lo que es la corrección. Los errores pertenecen al ámbito del ego, y la corrección de los mismos estriba en el rechazo del ego. Cuando corriges a un hermano le estás diciendo que está equivocado. Puede que en ese momento lo que esté diciendo no tenga sentido, y es indudable que si está hablando desde su ego no lo tiene. Tu tarea, sin embargo, sigue siendo decirle que tiene razón. No tienes que decírselo verbalmente si está diciendo tonterías. Necesita corrección en otro nivel porque su error se encuentra en otro nivel. Sigue teniendo razón porque es un Hijo de Dios. Su ego, por otra parte, está siempre equivocado, no importa lo que diga o lo que haga.
Si le señalas a tu hermano los errores de su ego, tienes forzosamente que estar viendo a través del tuyo porque el Espíritu Santo no percibe sus errores. Esto tiene que ser verdad, toda vez que no existe comunicación entre el ego y el Espíritu Santo. Lo que el ego está diciendo no tiene sentido, y el Espíritu Santo no intenta comprender nada que proceda de él. Puesto que no lo entiende, tampoco lo juzga, pues sabe que nada que el ego haga tiene sentido.
Reaccionar ante cualquier error, por muy levemente que sea, significa que no se está escuchando al Espíritu Santo. Él simplemente pasa por alto todos los errores, y si tú les das importancia, es que no lo estás oyendo a Él. Si no lo oyes, es que estás escuchando al ego, y mostrándote tan insensato como el hermano cuyos errores percibes. Esto no puede ser corrección. Y como resultado de ello, no sólo se quedan sus errores sin corregir, sino que renuncias a la posibilidad de poder corregir los tuyos.
Cuando un hermano se comporta de forma demente sólo lo puedes sanar percibiendo cordura en él. Si percibes sus errores y los aceptas, estás aceptando los tuyos. Si quieres entregarle tus errores al Espíritu Santo, tienes que hacer lo mismo con los suyos. A menos que ésta se convierta en la única manera en que lidias con todos los errores; no podrás entender cómo se deshacen. ¿Qué diferencia hay entre esto y decirte que lo que enseñas es lo que aprendes? Tu hermano tiene tanta razón como tú, y si crees que está equivocado te estás condenando a ti mismo.
Tú no te puedes corregir a ti mismo. ¿Cómo ibas a poder entonces corregir a otro?
UCDM

20131010


¿Te angustias o enfadas cuando alguien te trata con desprecio? Es tan solo distorsión, como las ondas que se crean en un estanque al tirar una piedra. ¿Dices que es molesta? Sí claro, pero tú también generaste muchas... ¿no te acuerdas?

20131009

EL LIBRO DE LA SABIDURIA Los Siete Puntos del entrenamiento mental de Atisha OSHO



... ¿Por qué se vuelven fanáticas millones de personas? Por una sencilla razón: al hacerte fanático evitas el experimentar, al hacerte fanático evitas el pensar por ti mismo, el sentir por ti mismo. Al convertirte en un fanático dejas toda la responsabilidad sobre los hombros de otro: Jesús, Buda, Krishna, Atisha.
Recuerda: tu responsabilidad es tal, que no la puedes pasar a ningún otro, no la puedes arrojar sobre ningún otro. Tu responsabilidad es absolutamente tuya. Tú tendrás que pensar, tú tendrás que sentir, tú tendrás que meditar, tú tendrás que andar. Y déjame que te recuerde de nuevo: quizá te encuentres en situaciones en las que Atisha nunca se encontró. ...


20131008

EL LIBRO DE LA SABIDURIA Los Siete Puntos del entrenamiento mental de Atisha OSHO


Una vez trajeron hasta mí a un místico sufí. Continuamente, durante treinta años, había estado utilizando el método zikr de los sufíes y había llegado a tener elevadas experiencias. Se le notaba, incluso la gente corriente se daba cuenta de que este hombre vivía en un mundo completamente diferente. Lo podías apreciar en sus ojos. Le brillaban de dicha. Su ser mismo vibraba con algo del más allá.
Sus discípulos le trajeron a mí y dijeron:
Nuestro maestro es un alma iluminada, ¿cuál es tu opinión sobre él?
Yo dije:
Dejadle conmigo durante tres días y después volved.
El maestro permaneció conmigo durante tres días. Al tercer día estaba lleno de ira y dijo:
¡Has destrozado mis treinta años de trabajo!
Porque le propuse algo muy simple... tan sólo este sutra de Atisha: Deja incluso que el remedio se vaya...
Le dije:
Durante treinta años has estado recordando una cosa: que todo es divino. El árbol es Dios, la roca es Dios, las personas son Dios, el perro es Dios, todo es Dios. Durante treinta años has estado recordándolo continuamente.
Y realmente había hecho un esfuerzo sincero.
El dijo:
Así es.
Le dije:
Deja ya de recordar. ¿Cuánto tiempo vas a recordar? Si la iluminación ha sucedido, entonces deja de recordar y veamos lo que pasa. Si de verdad ha sucedido, entonces, hasta dejando de recordar, permanecerá.
El argumento era tan lógico que estuvo de acuerdo.
Dijo:
¡Ha sucedido!
Y le respondí:
Entonces, hagamos la prueba. Durante tres días deja de recordar, ¡para de recordar!
El me contestó:
No puedo parar, se ha vuelto algo automático.
Yo le dije:
Inténtalo y espera.
Le llevó al menos dos días conseguir parar, cuarenta y ocho horas. Resultaba difícil, se había vuelto algo automático. Sucedía por sí solo. Durante treinta años había estado recordando y el recuerdo seguía ahí, como una corriente subterránea. Pero después de cuarenta y ocho horas paró.
Y a la mañana del tercer día el sufí estaba lleno de ira.
Dijo:
¿Qué es lo que has hecho? Toda mi dicha ha desaparecido. Me siento muy normal. Me siento igual que cuando emprendí mi camino hace treinta años.
Empezó a gritar de rabia y de tristeza; se le saltaban las lágrimas.
Y me dijo:
¡Devuélveme mi método, por favor, no me lo arrebates!
Yo le contesté:
Si la iluminación es tan dependiente del método, entonces es que no ha sucedido nada. Se trata tan sólo de una ilusión creada por el continuo recordar. Eso es tan sólo autohipnosis.

Todos los grandes maestros dicen esto, que un día tendrás que dejar el método. Y cuanto antes lo dejes, mejor.
Cuando llegues a lo supremo, cuando se libere la conciencia, deja el método inmediatamente.
Mira, éste es sólo el cuarto sutra. En el tercero Atisha dice:

Examina la naturaleza de la conciencia nonata

Y en el cuarto, inmediatamente:

Deja incluso que el remedio se vaya...

Ahora ya no examines, deja de estar pendiente, deja de recordar que todo es un sueño. En cuanto tu lengua perciba el sabor de la conciencia, sé rápido. Porque la mente es muy astuta. La mente puede empezar a decirte: «Ya no eres una persona vulgar, eres extraordinario. Has llegado. Te has convertido en un buda, te has iluminado. Esa es la meta de todos los seres humanos y muy raramente, uno entre un millón, llega. Tú eres ese uno entre el millón.»
La mente te dirá todas esas tonterías, y por supuesto el ego puede volver. Quizá empieces a sentirte muy bien, mejor que los demás. Quizá empieces a sentirte especial, espiritual, santo. Y así se pierde todo. Mediante el remedio vuelve la enfermedad. Aférrate al remedio y volverá la enfermedad.

20131007

Es cierto, todo lo que hagas traerá sus consecuencias. Pero que no te sirva nunca de excusa para no hacer nada.

20131004

Los planes que tú haces pueden cambiarse, los que la vida prepara para ti no.

20131003

Como el cambio que deseas puede tardar, no ansíes vivir ese final, disfruta y aprovecha el proceso.